CUANDO UN NOMBRE SANTO SE CONVIERTE EN EMBLEMA DE CIUDAD

Por: Elizabeth Serna Jaramillo

En Sabaneta, la religión católica ha tenido gran influencia a lo largo de los años, en la consolidación y reconocimiento del municipio ante toda la comunidad, donde el nombre de Santa Ana evoca un sentimiento profundo, no sólo por ser la madre de la Santísima Virgen María, sino además porque representa dos de los sitios más emblemáticos del municipio: el Santuario de María Auxiliadora y el cementerio.

La iglesia de Santa Ana está ubicada en el parque principal Simón Bolivar y se comenzó a construir en 1896, terminando su construcción para el año 1930. Durante años, ha sido sitio de peregrinación para los devotos a María Auxiliadora, convirtiendo la iglesia en Santuario y en tradición la misa por María Auxiliadora todos los martes del año.

El 30 de julio 1962, un terremoto de magnitud 6.9 en la escala sismológica de Richter, interfirió la tranquilidad de los habitantes, no sólo en el sur de Antioquia, sino además en los departamentos de Caldas, Risaralda como epicentro y Norte del Valle del Cauca. Debido a este sismo, parte de la estructura de la cúpula del cimborrio del templo de Santa Ana se derrumbó, dando paso a una reconstrucción que adicionalmente amplió las naves laterales de la iglesia. La fachada también ha tenido grandes cambios, siendo en sus inicios de ladrillo a la vista y a finales de los años 80 fue revocada, acercándose a la versión actual de este patrimonio religioso de la comunidad.

El terremoto de 1962 también ocasionó graves daños en el municipio de Sonsón, como la Catedral de granito, generando la inminente demolición de dicho patrimonio arquitectónico; partes del teatro, cementerio y palacio municipal.

Un poco más al sur, finalizando Calle Larga y sobre la avenida las Vegas, se encuentra el cementerio Santa Ana, construida por el Padre Antonio Baena Salazar, primer párroco de la iglesia Santa Ana, quién sería el encargado de adquirir el terreno para la construcción de este cementerio. Además de ser un recinto espiritual donde habita la paz y el descanso eterno de muchas almas, este cementerio tiene la particularidad de albergar mausoleos gitanos, enchapados con cerámica de varios colores, donde se realizaban ceremonias y rituales de la cultura gitana. Dichos mausoleos fueron aprobados por el Padre Ramón Arcila, luego de haber sido negado este permiso por parte de otras parroquias.

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