GAMIFICACIÓN EN LOS PROCESOS DE APRENDIZAJE ORGANIZACIONAL

Por: Elizabeth Serna Jaramillo

Los orígenes del juego se remontan a los orígenes de la humanidad, puesto que el juego hace parte del crecimiento integral de los seres humanos, siendo una herramienta útil para fomentar tanto el aprendizaje como las habilidades motrices e incluso psicológicas.

Con el avance de la tecnología el concepto del juego fue tomando nuevos matices, pasando de ser una interacción directa entre un grupo de individuos como por ejemplo los juegos callejeros, hasta una plataforma digital que permite la múltiple interacción de individuos en diferentes latitudes y geografías, es decir, los videojuegos.

Cuando se habla de los videojuegos, se hace referencia a todas aquellas plataformas digitales que permiten a los jugadores construir avatares que incluso pueden interactuar en tiempo real para cumplir misiones, por esta razón se habla de ventajas importantes como la estimulación de la memoria, planificación de estrategia, la coordinación ojo-mano, la concentración, entre otras, sin olvidar que su uso por un tiempo prolongado puede generar adicción, aislamiento social y sedentarismo.

Sin embargo, el éxito de los videojuegos ha sido tal que se ha analizado la viabilidad de su uso en diferentes contextos como los educativos y organizacionales, definiendo para tales fines el concepto de gamificación como una potente estrategia para influir y motivar a grupos de personas bajo el empleo de mecánicas de juego en entornos y aplicaciones no lúdicas, potenciando, no solo la motivación, sino también, la concentración, el esfuerzo, la fidelización y otros valores positivos comunes a todos los juegos.

Su aplicación en entornos organizacionales permite que los grupos involucrados participen de manera dinámica y proactiva en actividades que generalmente requieren un esfuerzo superior como la voluntad, propiciando de tal forma un compromiso (engagement) de los diferentes grupos de trabajo con la organización.

La gamificación en la organización ha demostrado valiosos resultados para las áreas de mercadeo, sin embargo, nuevas teorías plantean múltiples beneficios de aplicar el juego dentro de los procesos de aprendizaje, para lo cual se requiere:

  1. Analizar y adaptar el proceso de aprendizaje que será intervenido bajo las dinámicas del juego.
  2. Definición del público: delimitar el/las áreas de la organización que serán parte del proceso de aprendizaje. En este punto es importante segmentar el público dentro de los diferentes tipos de jugadores, en términos generales, el investigador Richard Bartle ha propuesto cuatro tipos de jugadores: ambicioso, triunfador, sociable y explorador.
  3. Establecer parámetros de medición para determinar el éxito del proceso.
  4. Delimitar las dinámicas y mecánicas de juego: se sugiere utilizar estrategias que convoque a la participación y potencien un espíritu de competición, como son rankings entre los usuarios participantes, sistema de puntos e insignias al alcanzar un objetivo y finalmente mostrar el progreso de los jugadores.
  5. Cierre, análisis de la información, medición de resultados y conclusiones.

La aplicación del juego a los diferentes procesos organizacionales, es decir, la gamificación en el entorno empresarial se consolida como una gran apuesta para facilitar la consecución de los objetivos y las metas, al permitir incluir a todos los miembros de la organización en la consecución colectiva de los mismos a través del cumplimiento de recompensas individuales.

 

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