SABANETA PARANORMAL

Por: Camilo Arias Bohórquez

No es habitual escuchar hablar en Sabaneta de eventos paranormales presenciados por sus habitantes, Sin embargo hay algunos que, como casi nunca, ponen los pelos de punta. Algunos lugares del municipio guardan historias tan intrigantes que se vuelven un tesoro histórico en la memoria paranormal del municipio.

La casa de la cultura La Barquereña, La Romera y el Cementerio de Sabaneta son algunos epicentros de encuentros no deseados con seres fuera del plano terrenal, seres espirituales, a veces malignos que han dejado un horrible recuerdo en la memoria de algunos habitantes.

Son muchos residentes antiguos del municipio los que coinciden con encuentros no deseados con brujas, especialmente en La Romera, muchos aventureros que van a acampar en uno de los pulmones de nuestra región, relatan que han sido asediados por bultos negros que se mueven abruptamente y se acercan a ellos en un solo movimiento, quedando a veces tan cerca que se puede oír en detalle varios sonidos en una respiración jadeante y ronca.

Es el caso de Tomás Quintero, un aventurero por convicción que disfruta siempre de poder interactuar con la naturaleza. Una vez, cuando en compañía de 3 amigos, se disponían a montar el campamento en una de las zonas de camping de La Romera, divisaron a lo lejos lo que parecía ser una persona moviéndose entre los tallos de los árboles haciendo ruidos muy extraños que asociaron con una especie de risa. Decidieron ignorarlo pues ya caía la noche y no terminaban aún la montura de las carpas. Luego de terminar alrededor de una hora después, se movilizaron un poco en busca de algunas fotografías nocturnas del lugar y su hermosísima vista a la ciudad. En algunas de las fotos quedaba una figura oscura y borrosa al lado izquierdo de las fotos siempre.

Con una buena iluminación y la suficiente sugestión por lo que habían visto, se quedaron pernoctando contando historias sobre su universidad y cuánto faltaba para el inicio de semestre, cuenta con gran certeza, de pronto, a eso de las 3:30 de la mañana observaron todos y escucharon también como se cerraba el cierre de una de las carpas que habían montado. Inmediatamente la abrieron temiendo que se pudiera dañar el cierre y dejar todo lo que había dentro encerrado. Cuando abrieron y verificaron el interior de la carpa en el fondo había una persona, que no saben describir muy bien porque apenas notaron su presencia salieron despavoridos en busca del guardabosque. Cuando llegaron a la casita donde él dormía, tocaron con impaciencia, abrió asustado e inmediatamente ellos le contaron lo que les estaba pasando. Decidieron pasar la noche en esa casita con permiso del guardabosque para recoger todo apenas amaneciera y coger rumbo a la ciudad nuevamente. La historia, a pesar de haber pasado ya hace casi 4 años, Tomás cuenta que junto a sus amigos aún cuentan la historia y la sienten como si hubiera sido ayer.

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